GLOBUS
Ir al contenido central de la web | Ir al menú de la web

Logotipo de la revista EDGE

Revistas Relacionadas

Revista Filosofia Hoy sobre pensamiento y filosofía

Para cuestionar y descubrir tu mundo

Filosofia Hoy
Suscríbete

Suscríbete a Filosofía Hoy

Newsletters ¡Suscríbete!

Encuesta

Esta semana te pedimos tú opinión acerca de:

El miedo ¿es estrictamente un asunto personal o tiene repercusiones sociales?





¿Podemos cambiar?

Javier Sádaba opina en nuestro dossier: ¿Es posible cambiar la sociedad?



Que podemos es indudable. En caso contrario, daríamos la razón al determinismo. El determinismo genético, por ejemplo, el más agudo de nuestros días, sería responsable de nuestros actos. No es así. Se trata de un error. Gozamos de un poder que, aunque limitado y gradual, nos pertenece. Y no es otro que la libertad. Si queremos, por tanto, podemos cambiar el estado de cosas actual. Con razón escribió Wittgenstein que la mayor parte de nuestros errores proceden de la voluntad. Y debemos cambiar las cosas. Incluso si viviéramos en un mundo de autocomplacencia, podríamos mejorar. Pero es que, además, en modo alguno este mundo es satisfactorio. No es cuestión de hacer una lista de calamidades. A la vista de todos están las guerras, la pobreza extrema, la injusticia en el reparto de los recursos o la ignorancia a la que se condena a buena parte de la humanidad.

Para los que, lejos de la indiferencia, desean transformar el mundo se abren, en una escueta tipificación, dos posturas. Una es la que cree que hay que mejorar desde el sistema político existente. Son los que piensan, o aparentan pensar, que únicamente es posible la transformación hacia una sociedad más deseable “desde dentro”.  Tales individuos se colocan en la que se conoce como la izquierda clásica; es decir, serían los socialistas y, en parte,  los comunistas. Porque, dicho entre paréntesis, el pudiente conservador está a gusto como está y punto. En el otro extremo se encuentran los que opinan que la política clásica, con sus brazos, los partidos políticos, es una noria que da vueltas sobre sí misma, con la palanca mecánica del ritual de las elecciones. Dentro del sistema, por lo tanto, nada habría que hacer porque todo va a seguir igual, salvo cambios puramente superficiales. Los primeros acusan a los segundos de embarcarse en una irreal utopía que nunca ha dado frutos. Los segundos acusan a los primeros de tener las manos tan sucias que no se ven. Y que su realismo es autopromoción y sumisión al poder y al dinero. ¿Habría alguna postura intermedia? Tal vez, solo que mirando más a los que piensan que debe actuarse dentro de la sociedad y no en la gestión política de piñón fijo; y sin caer en la ingenuidad de sacar los dos pies de la realidad. Pero siempre, repitámoslo, bien entroncados en la sociedad.  Ahí depositarán su semilla, relegando a los partidos políticos a una de las muchas organizaciones de la comunidad. Potenciando, además, todo tipo de asambleas,  en referéndum continuo, con rotación de cargos, rompiendo la rigidez de unas fronteras estatales  casi convertidas en divinas y, siempre que se pueda, disolviendo el poder en vez empeñarse en tomarlo. Y, por encima de todo, con la idea de llevar a cabo una auténtica revolución cultural que llegue, de verdad, a todos; día a día, en la vida cotidiana. Con un sano escepticismo, sin duda, pero, parafraseando a Russell, con un escepticismo apasionado. 


Datos de contacto de GLOBUS Grupo Bunnier:

OTRAS PUBLICACIONES GLOBUS:

  • Publicaciones de GLOBUS dedicadas a Tecnología:
  • On Off

Dirección de contacto de GLOBUS COMUNICACION,

©GLOBUS COMUNICACION, S.A.

 

C/ Príncipe de Vergara Nº109.

 • 

28002 Madrid.

 • 

Tel.:91 447 12 02

 • 

Fax:91 447 10 43.

Opciones generales de GLOBUS:

Política de privacidadAviso legalMapa web