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El show de Hirst

Negocios millonarios a partir de ideas populares. Nada que no haya sido transitado ya en el mundo del arte por Warhol o Haring. Entonces, ¿qué hace a Hirst tan especial? Su manera desdramatizada de enfrentar la miserias del ser humano: pastillas, vísceras y radiantes calaveras.



Damien Hirst siempre lleva su firma unida al art business.
Y eso no es peyorativo. Aquellos artistas como él y Jeff Koons, Keith Haring o Jean-Michel Basquiat, hace unos años, y Andy Warhol en los 70, no hicieron otra cosa que ser coherentes con la era de los grandes medios de comunicación. Han asumido el arte ya no como unos signos sobre algún soporte, sino como un suceso emotivo percibido por los públicos. A través de las emisiones fragmentarias que los medios proyectan, Damien Hirst nos muestra cómo es su tiempo por si no lo habíamos entendido; su tiempo, el nuestro, son símbolos hipertrofiados por la narración mediática.
Por ello, al igual que ocurre con Koons, Hirst es el showman, el director de marketing de su firma y el empresario que crea una estructura para convertir ideas populares en resultados económicos. En realidad esta manera de abordar el negocio del arte es tan directa y sincera como la ardua tarea que tenían los artistas del Renacimiento por conseguir los favores de algún príncipe o cardenal mecenas, ofreciéndole imágenes que sirvieran al mayor esplendor de sus personas o instituciones.

Damien Hirst (Bristol, 1965) bien puede alardear de que “se creó en un infierno” y ha hecho de todo para salir de él y poner el infierno a su servicio. Es hijo de un mecánico que abandonó Leeds, donde Hirst creció, cuando este tenía 12 años, dejándole con una madre católica intransigente. Hirst en su adolescencia fue arrestado en dos ocasiones por robos en tiendas, trabajó en la construcción y en una morgue. Tuvo serios problemas de alcohol y drogas durante, al menos, una década. Por alguna razón personal –quizás su paso por la morgue–, la muerte es el tema central de su trabajo, pero no deja de ser un vitalista entregado al show.

Sus obras
Son agrupaciones temáticas que, a través de la sorpresa inicial y la reiteración, consiguen impactar en los medios y se convierten en transacciones mercantiles, lo que a su vez las refuerza como noticia y las llena de contenido aunque ello pueda producir alguna sorpresa.

Sus series títuladas Historia Natural, donde aparecen animales muertos –el tiburón fue el primero– enteros o diseccionados, conservados en formol, siguen siendo las obras más impactantes y que más recuerda el público.

Los Medicine Chest, sencillos armarios que contienen variopintos envases de píldoras diversas.
Poseen un un significado enigmático, más allá de su obvia sencillez.

Las Spot paintings son ordenadas hileras de círculos coloreados al azar que, como él ha reconocido, son realizados por un equipo de asistentes; nada raro, tampoco, en la historia del arte.

En 2007 apareció For the love of God,
su primera calavera incrustada de diamantes (la portada de Filosofía Hoy). Aparentemente se pagaron por ella 74 millones de euros. Con frecuencia otras de sus obras han sobrepasado los 10 millones de euros y además su organización mantiene una activa comercialización de réplicas y obra seriada de sus temáticas obsesivas.

Las Spin paintings, círculos de madera pintados aleatoriamente mientras giran bajo fuentes de pigmentos de color; la máquina que lo realiza es el juego infantil que todos hemos conocido.

El mundo del art business da por hecho que Hirst, al fin un artista plástico por mediático que sea, tiene una fortuna superior a los mil millones de euros. ¿Debemos creerlo tratándose de Damien Hirst? En todo caso es igual; él es un emprendedor que trabaja con propuestas artísticas para impresionar a la sociedad de su tiempo, neurótica y competitiva. Y lo consigue. Tal vez, hacer algo diferenciado en el mundo del arte actual ya es sublime, sean de cualquier naturaleza los recursos que se utilicen.

Tras la exposición múltiple en todas las galerías Gagosian, la obra de Hirst estará presente en la Tate Modern (Londres) desde abril y hasta septiembre.


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