Para cuestionar y descubrir tu mundo
Encuesta

A la pregunta de si Buda se creía Dios la respuesta es tajante: no, y tampoco un portavoz de la revelación divina. Era un Buda, es decir, un ejemplo, una guía y un maestro, que conociendo el camino hacia el Nirvana pretendía enseñarlo al mayor número posible de personas. La propia cosmología budista refrendó la naturaleza humana de su fundador al afirmar que al estado de Buda solo pueden llegar seres humanos con el don de la iluminación.
El Buda Gautama dedicó su vida al descubrimiento de las verdades eternas y universales a través de la iluminación y reflexión. Consideraba la filosofía como el arte de vivir y rechazó la tentación filosófica de discutir problemas que no tenían solución. Evitó, pues, la cuestión de la existencia y naturaleza de Dios, por considerarla una fuente de desunión entre los hombres.
Dijo poco sobre su idea de la divinidad, pero la existencia de un Dios personal y todopoderoso, como el cristiano, no entraba en sus esquemas. Veía lo Absoluto como una fuerza impersonal formada por todas las cosas vivas existentes en el Universo.
Según el erudito Dr. John Noss: “No hay en el budismo ninguna Persona Soberana en los cielos manteniéndolo todo unido. Solo existe la unidad última de los seres, cuya paz envuelve al yo individual cuando deja de llamarse “yo” y se disuelve en la pureza anónima del Nirvana, como una gota de rocío en su mar”. El budismo, por tanto, no reza ni adora a Dios. Tampoco cultiva las ideas de pecado, redención, perdón, esperanza celestial o juicio final. Es sobre todo una filosofía moral, un camino de vida ético, no religioso.
Desde la muerte del Buda Gautama se han desarrollado muchas corrientes distintas dentro del budismo. Algunas le han elevado al rango de ser divino, en oposición a sus propias enseñanzas de humildad e igualdad entre todos los hombres.
Los conceptos clave del budismo
El Karma es la ley de causa y efecto, según la cual una persona cosechará en una vida lo que sembró en la anterior. Según la ley del karma, “tú eres lo que eres, como resultado de lo que fuiste e hiciste en una vida previa, la cual a su vez fue el resultado de lo que fuiste e hiciste en vidas anteriores.” Pero el Buda Gautama creía, a diferencia del brahmanismo, que una persona puede romper la penosa rueda de las reencarnaciones, alcanzando el Nirvana.
El Samsara o Transmigración es uno de los conceptos más complejos del budismo. Sostiene que, dentro del ciclo continuo de nacimientos y renacimientos, las personas no conservan almas individuales, el ego es una ilusión. ¿Qué parte de cada uno pasa a la rueda de la reencarnación? Sólo un conjunto de sensaciones e impresiones, más el Karma. En su siguiente vida, el nuevo individuo no será la misma persona, aunque sí tendrá grandes similitudes y el resultado de sus merecimientos.
El Nirvana es el acabamiento de la existencia. No se trata de un lugar, sino de un estado eterno que se alcanza cuando el karma y el ciclo de un ser llegan a su fin. No hay en él deseos ni conciencia individual. A las mentes occidentales este concepto les suena a aniquilamiento, no así a los budistas. El Buda Gautama nunca dio una descripción exacta del Nirvana, pero dijo: “Hay una condición sin tierra, agua, aire, luz, espacio, tiempo, seres, ideas, falta de ideas, este mundo o aquel mundo. No hay un levantarse ni un fenecer, ni causa, ni efecto, ni cambio, ni detenimiento” …
C/ Príncipe de Vergara Nº109.
•28002 Madrid.
•Tel.:91 447 12 02
•Fax:91 447 10 43.