Para cuestionar y descubrir tu mundo
ELSA PUNSET RESPONDE A FILOSOFÍA HOY

Sociedad
¿Cuál es su estado de ánimo frente a la sociedad actual?
Pragmático y sereno. Intento no desesperarme con todos los cambios que quedan por hacer, con las injusticias y los sinsentidos que nos rodean en todos los ámbitos… Recuerdo a diario que el tiempo de la psique es lento y que hay que insistir mucho para que determinados cambios puedan llevarse a cabo y reflejarse en las estructuras sociales y políticas… Y sobre todo, soy consciente de que a pesar de que nos cuesta apreciarlo en nuestra diminuta escala de tiempo humana, siempre vamos a mejor.
¿Cuáles son aquí y ahora las nuevas plagas de Egipto?
Algunas de las que más me llaman la atención son la pasividad y la resignación. No alimentar desde la cuna nuestra necesidad innata de belleza y de bondad. No recalcarnos desde que nacemos que cada ser humano es único, y que tiene algo único que aportar. No esmerarnos en crear entornos que faciliten la expresión creativa y constructiva de cada persona y de la sociedad en su conjunto. A menudo parecemos olvidar que vivir es mucho más que sobrevivir.
¿Hay algo, positivo o negativo que caracterice al hombre de hoy?
Es lo de siempre, la lucha entre nuestro lado luminoso y nuestro lado oscuro. Por una parte está nuestra capacidad innata para ponernos en la piel de los demás y transformar el mundo que nos rodea, y por otra un cerebro programado para sobrevivir que nos incita a tomar, y a justificar, decisiones dictadas por el miedo, los automatismos y la codicia.
¿Qué podemos aprender de la crisis?
Podemos aprender a convivir con la idea de que nada es estático y de que necesitamos libertad y creatividad para poder cambiar el mundo y sus estructuras, para que éstas pueden adaptarse a nuestras necesidades, siempre fluidas y cambiantes. Se trata de plantearnos con valentía qué necesitamos, qué mundo queremos, qué cambios hay que hacer, sin dejarse llevar por la apatía y por las políticas cortoplacistas y codiciosas. En este sentido, dudo que inyectar fondos para salvar estructuras claramente caducas, sin plantear reformas de fondo, nos ayude a superar la crisis en cualquiera de sus aspectos.
Pensamiento
¿Cuál cree que es, o debe ser, el papel del filósofo y la filosofía en el mundo de hoy?
Hoy en día priman los descubrimientos económicos, científicos y tecnológicos, y en este contexto podría tacharse a la filosofía de irrelevante porque trata de ideas intangibles. Sería un error tremendo, porque la filosofía tiene un papel imprescindible para contrastar cada descubrimiento y cada idea y situarlos en contextos más amplios, para ayudarnos así a reflexionar de forma objetiva acerca de las creencias que tenemos y de las metas que perseguimos. No podemos perder de vista la visión global, el lugar hacia el que nos dirigimos.
¿Qué acción, descubrimiento o transformación puede hacer cambiar el planeta a mejor?
Yo de entrada veo dos que me parecen importantes y relativamente sencillos de aplicar: por una parte, transformar el sistema educativo para asegurarnos de que las personas se dotan de las habilidades y competencias sociales y emocionales necesarias para el desarrollo personal y la convivencia pacífica. Por otra, atreverse a cuestionar radicalmente cualquier política o idea que implique un menosprecio a la vida de las demás especies con las que compartimos el planeta.
La filósofa
En Inocencia radical se analiza por qué perdemos la curiosidad y confianza con la que llegamos al mundo. ¿Qué podemos hacer para no perder o para recuperar ambas?
Tenemos una corteza cerebral muy desarrollada: es el lugar desde el cual soñamos, elucubramos, inventamos, decidimos, hablamos… pero también es el lugar desde el cual tememos, dividimos el mundo en buenos y malos, excluimos, nos proyectamos en un futuro supuestamente peligroso… Hay que ayudar al cerebro miedoso y reactivo a saber expresar su caudal de energía de forma constructiva. Necesitamos enseñar a las personas, en las escuelas, en casa y en los lugares de trabajo, habilidades básicas de conocimiento de uno mismo, de convivencia con los demás y de resolución de conflictos.
¿Las emociones gobiernan el mundo?
Tenemos un cerebro emocional y precisamente la clave de la inteligencia emocional es la capacidad de comprender lo que nos pasa por dentro y de gestionar nuestros recursos y habilidades mentales, emocionales e instintivas de forma coherente y conjunta. Las emociones responden a razones evolutivas que hemos olvidado y que en gran parte se disparan en base en mecanismos heredados e inconscientes. En este sentido, somos el resultado de siglos de condicionamientos genéticos y culturales que soportamos sin apenas ser conscientes del peso de esa mochila milenaria. Cuando comprendes por qué te comportas de una determinada manera, puedes liberarte de esos pesos, desaprender pautas vitales y emocionales perjudiciales y frenar los instintos más básicos del cerebro reactivo, programado para sobrevivir aún a costa de agredir, de acotar, de rechazar y de excluir.
¿Planea algún otro análisis u obra nueva que podamos conocer?
Quisiera comprender por qué el resto de la naturaleza sabe quién es y lo expresa sin luchas ni esfuerzos, y sin embargo a nosotros los humanos nos cuesta tanto.
¿Qué frase suya representa mejor su pensamiento?
Cualquiera que ayude a serenar y a transformar.
¿Qué pensador actual le interesa particularmente y por qué?
No podría mencionar uno solo… Tengo la sensación de que trabajamos de forma cada vez más conjunta y multidisciplinar… En todo caso quisiera destacar el trabajo de muchos de los psicólogos y neurocientíficos que trabajan actualmente en laboratorios en todo el mundo para intentar comprender qué nos pasa por dentro y darnos herramientas para ser dueños y no esclavos de nuestro cerebro emocional.
Un libro clásico y uno reciente que no hay que perderse
Recuerdos, sueños y pensamientos de C.G. Jung y El monje y el filósofo, de J.F. Revel y M. Ricard.
En nuestro tercer número analizamos la figura de Platón. ¿Cuál es su relevancia en la historia del pensamiento? ¿Cual su vigencia? ¿Ha sido importante para usted?
Alfred North Whitehead decía que la tradición filosófica europea consiste en una serie de notas a pie de página del pensamiento de Platón. Esto ha tenido algunas consecuencias negativas, porque no todas las ideas platónicas eran acertadas y sin embargo han permeado gran parte del pensamiento occidental. Carl Sagan le reprochaba a Platón, por ejemplo, una cierta desconfianza hacia la observación y el experimento y una actitud de desprecio por el mundo real y por la aplicación práctica de los conocimientos científicos. Otras de las aseveraciones platónicas más cuestionables ha sido la supuesta supremacía de la razón sobre la emoción, reforzadas por el trabajo de Descartes o de Kant, y solo recientemente cuestionada gracias al trabajo de neurocientíficos como Antonio Damasio.
También en este número, nuestro dossier analiza las filosofías orientales. ¿Qué podemos aprender de ellas? ¿Tienen sentido en occidente?
Las filosofías orientales son muy variadas en su percepción de la realidad, pero curiosamente algunas han logrado intuir y describir una parte de la realidad física que la ciencia empieza ahora a desvelar. También me parece interesante que algunas tradiciones orientales lleven siglos enseñando a las personas a gestionar las emociones de forma práctica y eficaz, en vez de reprimirlas, como dictan nuestras tradiciones occidentales (de ahí que muchos científicos, como Richard Davidson, de la Universidad de Wisconsin, esté colaborando con monjes budistas para medir los sorprendentes efectos y mecanismos de la meditación o atención plena.)
Y una idea final
El siglo XX ha sido el siglo de la supervivencia física y el siglo XXI va a ser el siglo de la supervivencia emocional. En las próximas décadas aprenderemos a trabajar y a cuidar la mente como hemos aprendido a trabajar y cuidar el cuerpo.
Su recomendación para vivir mejor
Crea en tu vida tu propio Ministerio de la Felicidad, como en Bután, el pequeño país entre la India y China que utiliza para todos sus proyectos una medida que llaman la Felicidad Interna Bruta. Valoran no solo el rendimiento económico, sino que también tienen en cuenta el uso del tiempo, la diversidad del entorno, el bienestar emocional… por ejemplo, si los trabajadores de un determinado proyecto o empresa pueden pasar tiempo con sus familias, o desarrollar sus aficiones… Es una medida necesaria y valiente que, a tenor de las cifras de enfermedad mental que nos azotan, sin duda acabaremos imitando en el resto del mundo.
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