
¿Es posible alimentar a una comunidad con producción local? Explorando el potencial de la autosuficiencia
¿Podemos alimentar a nuestras comunidades con producción local? Analizamos el potencial y las limitaciones de la autosuficiencia alimentaria a nivel local.
Autosuficiencia alimentaria, un concepto muy amplio que puede tener distintas aristas, desde el punto de vista macro (como país) o micro (a nivel de comunidades). Un planteamiento que debe analizarse según la realidad y capacidad de desarrollo en términos de producción de cada país.
La autosuficiencia alimentaria, se define como la capacidad de un país, comunidad o localidad para mantenerse a sí misma y promover la economía interna.
Esta premisa nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Es posible producir todos los alimentos que necesitamos a nivel local? su respuesta involucra algunas estrategias.
En principio, es necesario disponer de recursos adicionales a la tierra que permita dar pasos seguros hacia la producción local de alimentos básicos, como granos tipo: maíz, frijol, trigo y arroz; además de leche, carnes y pescado. Sólo por nombrar algunos. Veamos la viabilidad de alimentar a una comunidad con producción local y exploremos juntos el potencial de la autosuficiencia alimentaria.
Autosuficiencia alimentaria con alimentos locales: ¿Es posible?
Retomando el tema en análisis sobre si es posible alimentar a una comunidad con producción local, si es viable y sostenible, apuntando el análisis hacia nuestros países Latinoamericanos y Caribeños, cabe destacar la multiplicidad de contrastes que los caracteriza.
Por ejemplo, en países como Antigua y Barbuda, Haití, entre otros, abastecerse localmente total o parcialmente es casi imposible, debiendo convivir necesariamente con grandes exportadores de productos agrícolas y alimentarios como Argentina, Brasil y Chile.
Lo que deja claro que las redes de valor agrícola y alimentaria de cada país tienen un comportamiento distinto, es decir, cuando es importador o exportador, y en atención a esta característica, algunos tienen o no la capacidad para implementar una autosuficiencia alimentaria local, total o parcial.
Principal limitación de nuestros países
En nuestros países afirmar que es posible tener una comunidad autosuficiente es impreciso, porque básicamente hay dos tipos de países, aquellos que viven de la importación o de la exportación. En las primeras, son las cadenas de suministro las responsables de garantizar la disponibilidad de alimentos a través de proveedores mayormente externos.
Mientras que los países que exportan alimentos, dichas redes de distribución cumplen dos funciones principales. Por un lado, abastecer de alimentos a lo interno, y por el otro posicionar los productos del país en los mercados internacionales y regionales.
En cuanto al posicionamiento internacional algunos países de América Latina que lideran la exportación mundial por medio de las cadenas de distribución o de valor global como también se le conoce, cabe mencionar:
- México, destaca en el mercado global con la exportación de alimentos como el aguacate en un 43% y tomate en un 24%.
- Costa Rica tiene el 50% de la exportación de piña en el mundo.
- Ecuador ostenta el 26% de la exportación del banano o cambur.
- Chile domina la exportación mundial de uvas en un 15% y 20% del arándano.
- Brasil se alza en el mercado mundial con la exportación de 5 alimentos: soja en un 44%; 25% de carne de pollo; 15% del café; 38% de azúcar de caña y 44% del jugo de naranja.
Este ejemplo, pone de manifiesto que buena parte de los países que importan estos alimentos tienen limitaciones para producirlos localmente, bien sea por restricciones de carácter ecológico, o tienen todas las condiciones ambientales para hacerlo, pero no es eficiente y menos aún, auto sostenible.
Reconociendo las limitaciones
Para avanzar en una propuesta de autosuficiencia alimentaria, que entre otras cosas, permita a nuestros países producir todos los alimentos que consume a nivel local, es necesario reconocer las limitaciones existentes. Y según la explicación precedente, la producción local per se, carece de la capacidad para satisfacer la demanda de alimentos, más allá de una pequeña comunidad autosustentable.
Incluso, según concluye una proyección reciente a cargo de la revista académica Nature Food, abastecerse localmente, sobre todo en países en desarrollo, la autosuficiencia alimentaria no es viable para la mayoría de estos.
Señala en este particular, que menos de ⅓ de la población mundial pudiera satisfacer su demanda de alimentos producidos localmente en la actualidad explorando el potencial de la autosuficiencia. En tanto que apenas un 27% puede conseguir cereales como trigo, cebada y centeno, y un 28% de arroz en climas templados.
Son datos poco alentadores para afirmar categóricamente la posibilidad de producir todos los alimentos que necesitamos a nivel local con una solución de autosuficiencia alimentaria. Cifras que tienden a ser menores, cuando se trata de cultivar cereales, raíces, frijoles y maíz, propios del trópico e inherentes a la dieta latinoamericana y caribeña.
¿Son los alimentos locales más sostenibles?
Abastecer localmente de todos los alimentos y demás productos que consume un país es el ideario y beneficioso, por un lado los productores tienen la garantía de contar con un mercado para colocar sus productos, pese a no tener la seguridad de ser a un precio más competitivo, además de alimentar el sentido de pertenencia y de comunidad.
No obstante, como bien se indicó cada país tiene sus diferencias, y este escenario puede ser ilusorio, al tiempo de considerar que la sostenibilidad de producir y vender alimentos localmente tiene algunos aspectos a evaluar en lo económico, social y ambiental.
De tal manera que revisando la evidencia, no siempre lo local equivale a sostenible, especialmente cuando se ponderan todos los factores en juego. Por ejemplo, no se puede considerar sólo el ahorro en transporte y afirmar que por ello el consumo de lo local es más sostenible.
Factores a considerar
La sostenibilidad depende de cómo se transporta el alimento: por aire, tierra o agua; por agua es más limpio, porque se generan entre 25 a 250 veces menos emisiones con relación al transporte por tierra. Mientras que por aire en promedio se generan emisiones 5 veces superiores al transporte terrestre.
Es decir, un consumidor que tiene que viajar 10km para adquirir 1kg de alimento fresco, genera sustancialmente más gases de efecto invernadero que un transporte aéreo para llevar ese mismo kilogramo producido en el país de origen.
Un ejemplo concreto, son los Estados Unidos, donde los alimentos recorren en promedio 8.000Km para llegar al consumidor final, y pese a esta distancia, las emisiones totales por transporte son apenas del 11% desde la producción hasta el consumo.
Esto ilustra porqué las emisiones de GEI del proceso de producción son más relevantes que la huella generada por el transporte de alimentos cuando se determina la sustentabilidad relativa de los alimentos producidos local o internacionalmente.
¿Los productos locales siempre son los mejores?
No necesariamente, la mayor atención para determinar si el consumo de productos locales es sostenible o no, debe enfocarse en el modo como se producen los alimentos locales o importados. Este elemento es incluso más importante que el transporte mismo.
Otra variable que indica que lo local no es siempre mejor en términos de emisiones de gases, es el caso concreto las manzanas refrigeradas durante largos períodos, emiten casi 2 veces más gases que el transporte marítimo desde Suramérica hasta el país que las importa.
Alternativas sostenibles para el consumo de alimentos locales
Pese al panorama poco inviable que resulta para la mayoría de países depender sólo de los productos locales, existen otras alternativas tecnológicas que permiten explorar el potencial de la autosuficiencia endógena y estimular la producción local.
La finalidad de la alimentación autosuficiente es liberarse de la interdependencia comercial e impulsar los sistemas agrícolas/alimentarios endógenos existentes para ser más productivos, amigables y sostenibles.
Se trata de la bioeconomía como alternativa, plantea una producción a partir del conocimiento y uso de los recursos, procesos y métodos biológicos para proveer bienes y servicios de una manera sostenible a los sectores económicos.
Se fundamenta en las ciencias y tecnologías emergentes, con el fin de agregar más valor a la biomasa primaria y residual que arroja la actividad agrícola, ganadera, forestal, marítima, entre otras.
La bioeconomía: impulsora de la autosuficiencia alimentaria local
El objetivo estratégico de la bioeconomía, es promover una mayor disponibilidad de alimentos en los territorios, así como alternativas novedosas para producir otros bioproductos de alto valor. Por tratarse de una nueva forma de industrialización de la biomasa, debe implementarse con criterios de rentabilidad empresarial.
Ello en razón de que la bioeconomía promueve el empleo y los ingresos de la región donde se implemente, procurando establecer un vínculo cooperativo con otras industrias locales, contribuyendo así con el desarrollo socioeconómico local.
La bioeconomía como propuesta para promover la autosuficiencia alimentaria a nivel local es de mucha importancia para Latinoamérica y países caribeños, puesto que cuentan con una biomasa residual (residuos orgánicos producto de la actividad humana).
Construyendo un modelo que impulse la autosuficiencia alimentaria local
La mayoría de nuestras comunidades en los países latinoamericanos no tienen acceso a tierras cultivables, agua potable o capacidad de inversión suficiente que facilite la autosuficiencia alimentaria local.
Hay que mencionar también, lo poco rentable que resulta adquirir los alimentos de poblaciones cercanas u otros países, ya que carecen de recursos económicos, que garanticen a la población una seguridad alimentaria plena.
La peligrosa inseguridad alimentaria que acecha, es una realidad que amenaza a nuestros países, llamando la atención y sumando a la causa algunas organizaciones con iniciativas que plantean la necesidad de educar y capacitar a las comunidades sobre cómo implementar una economía autosuficiente.
El objetivo es crear y establecer comunidades colaborativas, unidas por una lucha común y convertirse en productoras de sus propios alimentos y no depender de los modelos tradicionales impuestas por los Estados o empresas.
Comunidades colaborativas con un objetivo común
Una alternativa que puede contribuir efectivamente con una alimentación autosuficiente, lo plantea Martín Alonso Aceves Custodio en su trabajo: Transición Hacia Comunidades Autosuficientes: El rol del socialismo. A criterio de este filósofo y pensador, crítico del sistema y modelo económico hegemónico occidental, plantea lo siguiente:
“….. El socialismo es el camino de transición para construir comunidades autosuficientes. Estas se conforman de personas con intereses comunes que unen esfuerzos y trabajan para satisfacer sus necesidades de subsistencia, cuyo objetivo es dejar de depender de las fuentes de suministro de alimentos externos…..”
Parte de los beneficios que ofrece del modelo socialista, descritos por Alonso Aceves en su plataforma Philosophia.today y que de alguna manera responde al tema en análisis: ¿Es posible alimentar a una comunidad con producción local? explorando el potencial de la autosuficiencia, cabe parafrasear los siguientes argumentos:
- Producir los alimentos que se consumen.
- Usar fuentes de energías renovables.
- Acceder a sistemas de salud gratuitos y de calidad.
- Promover una educación con autonomía y ajustada a la realidad local.
- Construir comunidades colaborativas y de apoyo mutuo.
- Construir y fortalecer un modelo económico local.
Para Alonso Aceves Custodio, el socialismo como doctrina ideológica, persigue y defiende la igualdad económica/social a través de la redistribución de recursos disponibles.
Claves para alimentar a la comunidad con producción local
Alcanzar el ideario de la autosuficiencia alimentaria y producir todos los alimentos que necesitamos a nivel local no es una tarea rápida o sencilla, es necesario diseñar un plan, tener paciencia además de recibir estímulo para comenzar.
Según la realidad económica y social de cada país o región, se pueden proponer soluciones desde perspectivas distintas para obtener resultados preliminares. Algunos ejemplos para comenzar pueden ser:
- Analizar las necesidades de alimentos locales: se parte del diagnóstico local, el propósito es informar a la comunidad hacia dónde hay que dirigir los esfuerzos para llegar a la autosuficiencia alimentaria.
- Proyectar el tipo de cultivos y/o productos agrícolas viables en la zona: hay que tener claro que no todas las tierras son adecuadas para todos los cultivos, lo que requiere precisar el tipo de alimentos o animales que se pueden producir en la localidad.
- Acondicionar áreas de cultivo local: incentivar el cultivo de alimentos locales que demanda la comunidad, y al mismo tiempo, solicitar el apoyo solidario de otras zonas y entes gubernamentales o autónomos de la localidad interesados en la autosuficiencia como estilo de vida.
- Solicitar financiamiento de empresas locales: esta iniciativa promueve el interés de otros sectores de la localidad en el cultivo y producción de alimentos.
- Gestionar e invertir los recursos excedentes con miras a aumentar la producción y extenderse a otros sectores: esto permitirá incorporar otros productos y progresivamente cubrir otras necesidades de la localidad. Requiere además, una cuidadosa planificación para saber en qué y dónde invertir, priorizando la producción de la zona y productos que la comunidad demande.
En algunos países será más o menos complicado implementar iniciativas de autosuficiencia alimentaria siguiendo los pasos descritos. Es necesario proponer productos sencillos y rápidos de producir en la localidad; la intención es ofrecer alimentos que promuevan una dieta equilibrada con producción local.
Explorando el potencial de la autosuficiencia local: ventajas para el país y la sociedad
La autosuficiencia alimentaria a través de la producción de alimentos que se necesita a nivel local, es todo un desafío en un mundo globalizado; pero no es imposible, existen muchos ejemplos de huertos o agricultura familiar sustentable con muy buenos resultados.
Aunque la estrategia de la autosuficiencia alimentaria local es más ambiciosa, con una buena planificación, apoyo con insumos, financiero/técnico y compromiso se pueden lograr resultados alentadores en la producción interna de un país en nuestra región latinoamericana.
Generalmente los países latinoamericanos cuentan con muchas ventajas, porque tienen tierras fértiles para cultivar granos, maíz, tubérculos, verduras, etc; así como para producir leche, carne de res, cerdo, pollo y pescado.
La alimentación sustentable requiere además, semillas, fertilizantes, combustibles, maquinaria/equipo, etc, para impulsar y consolidar un modelo de producción local, y al mismo tiempo, permite aumentar la oferta de alimentos locales.
La producción local y sus ventajas para el país
Para la CEPAL (2014), la autosuficiencia alimentaria es cuando en un país es posible reducir importaciones de productos, y satisfacer todas las necesidades con su producción local o interna. Es un tema que ocupa un importante puesto en la agenda política en muchos países por la extrema volatilidad de los precios de los alimentos.
Según la FAO (2012), alcanzar la total autosuficiencia alimentaria local es complicado, debido al impacto de factores externos en la economía de los países, como los climáticos, políticos y sociales.
A pesar de la disposición de los organismos internacionales y locales, no ha sido posible proteger a los países más vulnerables de los desequilibrios del comercio internacional que influyen en los precios de los productos agropecuarios.
Beneficios concretos
Disponer de sistemas alimentarios locales robustos y autónomos, ofrece muchas ventajas para la autosuficiencia alimentaria local a sus comunidades. La producción local permite entre otras cosas:
- Como estrategia económica local le ahorra divisas al país.
- El proceso de producción local se desarrolla cuidando el medio ambiente de la región.
- La autosuficiencia alimentaria local mejora sustancialmente las condiciones de vida de los productores que cultivan la tierra.
- Se generan y estrechan vínculos y compromisos con la producción de las comunidades de la región.
- Permite a la población acceder a alimentos más ricos, nutritivos, abundantes, asequibles y sostenibles.
Conclusiones: autosuficiencia alimentaria con producción local
Ante la posibilidad de implementar un modelo de autosuficiencia alimentaria y consumir lo que se produce localmente o continuar con el modelo de comercio internacional existente en los países de América Latina y el Caribe, quedó claro que todavía no están dadas las condiciones para su total autonomía en este sentido.
Lo que sí está sobre la mesa, es que nuestros países latinoamericanos deben ocuparse del asunto, analizar su realidad interna en términos económicos, sociales y ambientales y realizar un balance entre una producción local o la importación de los alimentos que consumen sus habitantes.
Sin menospreciar la posibilidad y necesidad de aumentar y explorar el potencial de la autosuficiencia con el consumo local, hay que reconocer que por ahora no parece viable para todos los países y localidades. Casi ninguna de nuestras regiones tienen las condiciones para producir todos los productos, y si lo tuviera, está lejos del concepto de sostenibilidad.
De tal modo que, objetivamente no ha llegado el momento histórico para implementar un modelo de autosuficiencia alimentaria a través de la producción a nivel local en nuestra América Latina y el Caribe. Y cuando resulte viable y sostenible, será motivo de orgullo y celebración, por los muchos beneficios que se obtienen.
Nuestros países tienen el potencial para establecer una producción y consumo de alimentos local, sin dejar de mencionar que cuentan con nichos de comercialización y nuevas tecnologías como la agricultura urbana, vertical y la bioeconomía que facilitan el proceso.
Por último hay que reconocer, que se han dado algunos pequeños pasos, donde los propios productores, empresas de alimentos y de transporte han reducido la interdependencia comercial, impulsando el comercio intrarregional de alimentos.
La filosofía como respuesta: un espacio de encuentro
No queremos culminar este interesante post sobre la autosuficiencia alimentaria: ¿Es posible producir todos los alimentos que necesitamos a nivel local?, sin mencionar a Martín Alonso Aceves Custodio, filósofo por formación y pensador de la vida. Un hombre curioso y amante de la lectura, especialmente de temas relacionados con América Latina.
Aborda de una forma pedagógica y amena muchos de los problemas que aquejan a nuestros países latinoamericanos, con propuestas desafiantes y controversiales que invitan al debate. Pero su trabajo va más allá de estas fronteras, también explora asuntos globales relacionados con la economía, la cultura, la política, la tecnología, la sustentabilidad, entre otros temas interesantes y actuales.
Como siempre está filosofando, creó un espacio para el encuentro: La Filosofía Como Respuesta, una ventana digital donde Martín Alonso Aceves Custodio expresa sus pensamientos, ideas, inquietudes y propuestas de todo lo que observa y analiza desde su experiencia y perspectiva filosófica.
Alonso Aceves, como se presenta en las plataformas de la social media, es un defensor de la autonomía y libertad económica, social, cultural y política de los pueblos, por lo cual en Philosophy.today figuran temas como: Transición hacia comunidades autosuficientes: El rol del socialismo, muy en sintonía con la propuesta actual: ¿Es posible alimentar a una comunidad con producción local?
En La Filosofía Como Respuesta hallarás contenidos globales y muy vigentes actualmente, pero con una mirada personal, analítica y un toque filosófico. Te atrapará la lectura y reflexión de las propuestas de Alonso Aceves.