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Rupert Murdoch: Obscenamente fuerte

Incluso en el que él mismo definió como "el día más humilde de su vida", cuando se presentó ante la cámara de los Comunes por las graves acusaciones a su periódico News of the World, Murdoch dio una lección de astucia e inteligencia. Estas son las lecciones del viejo zorro.

rupert murdoch

No es posible juzgar la epopeya empresarial de Murdoch bajo los prejuicios que suscita en el mundo anglosajón su poderío. Murdoch está desafiando las leyes de la edad que implacablemente limitan las fuerzas de los seres humanos.  Murdoch es un espectáculo al que conviene asistir para mirar con esperanza la capacidad de la especie –en sus individuos más dotados– para superarse a sí misma, tirando por el aire todos los récords. Siempre hay  un más allá.

Las acusaciones de prácticas inadecuadas
–escuchas ilegales, sobornos a policías, etc. – en los primeros días de julio de 2011 se acumularon sobre News of the World, uno de los periódicos más caracterizados de Murdoch.  La cosa podía ponerse complicada en grado creciente.
La mayor parte de los grandes empresarios, en pleno vigor físico, hubieran entrado en un caos de indecisión ante los innumerables caminos propuestos por sus diversos comités, consejos, etc. El viejo Murdoch vaciló algunas horas y tomó una decisión sorprendente: como primera medida, cerrar el News of the World desde el siguiente domingo, haciendo por tanto  desaparecer ante sus acusadores la mejor pieza que estos podían cobrarse: la amenaza de instar el cierre. El mismo acusado destruía de raíz el centro de la discusión.
Desde Los Angeles dio su aprobación a la última portada: “Thank you & goodby”.  Ese flanco de debilidad desapareció así el 10 de julio de 2011, tras 168 años de edición continuada. Tras cerrar la última edición, 200 empleados se fueron al pub de costumbre a tomarse unas pintas. Los ingresos de esa última venta irían a “a good cause”.

El escándalo de las escuchas ilegales estaba esa semana en su nivel más fuerte. La Cámara de los Comunes convocó de inmediato a Rupert Murdoch y a su hijo James Murdoch para ser interpelados sobre las acusaciones. Murdoch padre tomó su avión en Nueva York para llegar a Heathrow ocho horas antes de la comparecencia del 20 de julio de 2011.
En los días anteriores no había perdido el tiempo: convenció a Rebecca Brooks, la chica lista que había llevado a la cumbre de News Corporation en Inglaterra, para que dimitiera de inmediato, lo que era hurtar, de nuevo, una diana a los tiradores.

Durante el vuelo de Nueva York a Londres
repasó todas las posibles manifestaciones ante los Comunes. Finalmente se decidió por una, una sola. Le vimos sentado, con las manos entrelazadas reposando sobre la vieja mesa en la que tantos otros se habían abatido con miedos, nerviosismos, vacilaciones: los rasgos de la edad se manifestaban en las manchas de pigmentación de sus manos. Miró al frente, tras los cristales de astigmático, con algún atisbo de sumisión, fugaz: “This is the most humble day of my life” (“Este es el día más humilde de mi vida”). Nada podía ser más escueto; nada podía ser más inteligible ni inteligente en esa situación.

Para entonces su cabeza había recompuesto
un escenario posible en el que trataba de conseguir: seguir aspirando a mantener el paquete mas importante del canal Sky News, una joya de su imperio; convertir al dominical de su periódico popular, The Sun, en el heredero natural de News of the World, probablemente deficitario, a pesar de sus ventas astronómicas. Era hacer de la necesidad, virtud.

Murdoch se hizo cargo del holding News Limited, un conglomerado de periódicos creado por su padre en Australia, a los 20 años. Desde entonces no ha dejado de añadir nuevos medios. Compra el Daily Mirror y el Sunday Mirror. Empieza a controlar algún pequeño canal de televisión. En 1972 compra el Daily Telegraph (Sydney).

En 1969 había comprado el tabloide The Sun, triplicando sus ventas en un par de años. En 1974 llega a EEUU para hacerse cargo del diario Star, luego el New York Post, el Boston Herald, el Chicago Sun Times.  En 1981, conmueve al Big Ben comprando The Times.
Alcanza un sueño en 1983 al adquirir la 20th Century Fox. En 1986 pone en marcha Fox Televisión. Desde 1997 llega a acumular el 75% de los contenidos que se ven en el planeta a través de operadores de cable, satélite y televisión.

Hoy tiene en Estados Unidos 22 cadenas, el 39% de la B Sky B, la compañía británica de televisión por satélite de la que ahora pretendía adquirir hasta el 100%: un ser humano obscenamente fuerte, incluso en el día más humilde de su vida. ❖ Filosofía Hoy


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