Para cuestionar y descubrir tu mundo

No es frecuente encontrar una biografía de un filósofo (aunque recientemente contemos con algunos ejemplos como los de Diderot, Averroes, Maimónides), y mucho menos con una biografía que se lea como si fuera una novela histórica o un reportaje periodístico. Frank McLynn es un veterano escritor, con más de 25 títulos en su haber, especializado en escribir biografías (anteriormente había escrito sobre la vida de Carl Jung, Robert Louis Stevenson y Richard Burton, entre otros) y particularmente de militares (como Napoleón, Villa o Zapata).
¿Por qué Marco Aurelio?
Y ahora se atreve con Marco Aurelio, el filósofo estoico y emperador que vivió en el siglo II después de Cristo y que gobernó el Imperio romano desde el año 161 al 180. ¿La razón de esta elección? Que “Marco Aurelio es la única figura de la Antigüedad que todavía nos sigue hablando”, “la única voz del mundo grecorromano que todavía parece tener relevancia contemporánea”, afirma el autor. Y además porque “fue el más grande de los emperadores romanos” y “quizá la más hermosa figura de la historia”.
Sólida y documentada
Nos encontramos ante una voluminosa obra (de casi 800 páginas), muy documentada (con 100 páginas de notas, es decir, una octava parte del libro), donde el autor demuestra fehacientemente que ha buceado no sólo en las fuentes antiguas (Dión Casio, Luciano, Apuleyo, Galeno, San Justino, Tertuliano, Julio César, Cicerón y Juliano, entre otros) sino también en la numerosa bibliografía secundaria (de hecho, el autor se queja: “pronto me di cuenta de que un conocimiento del alemán era casi es más importante para la tarea que dominar el latín y el griego, pues muchas de las investigaciones sobre este periodo están disponibles solo en esta lengua”).
“Biografía” de una época
Se trata de un trabajo de divulgación de alto nivel, desde una perspectiva histórica, pues en este libro no solo se habla de filosofía, sino también de historia, de cristianismo, de herejías, de enfermedades, etc. Una obra sólida —indudablemente— rigurosa, detallista y muy ambiciosa, ya que no sólo presenta la vida del emperador-filósofo, sino también un fresco muy vívido y detallado de la época, prácticamente desde el siglo I hasta el V d. C., pues analiza también la figura del padre y del hijo de Marco Aurelio, desde diversos ángulos, siempre desde la perspectiva de un historiador. Esto proporcionará sorpresas agradables al lector, pues aprenderá a ubicar al filósofo dentro de un contexto más amplio que no desdeña tratar las cuestiones más humildes, prosaicas o escabrosas de la vida del personaje, como sus campañas bélicas, sus enlaces matrimoniales o sus problemas de salud física y psíquica. (Afortunadamente, la mayoría de las biografías de filósofos no las escriben filósofos, sino periodistas o historiadores, lo que las hace más atractivas e interesantes).
Información rigurosa
El libro está repleto de muchísima información, expuesta con gran minuciosidad hasta el punto de echar de menos una bibliografía final de todos los libros consultados y un índice analítico de autores y temas. Por ejemplo, McLynn nos informará de los tres tipos de malaria que existen y de los mosquitos que las producen y de cómo Galeno fue capaz de diferenciarlos. O de que la epidemia de los años 165-180 fue seguramente viruela: “Los epidemiólogos diferencian entre dos géneros de viruela (variola major y variola minor) y cuatro especies, a su vez, de la major, mucho más mortífera”. Del nombre de uno de los forajidos más célebres de la época: Bulla Félix. De que la población esclava del imperio se situaba entre los siete y los diez millones de personas. O de que en el Imperio romano se consumían cada año dos litros de aceite de oliva por cabeza y un millón y medio de litros de vino...
Y mucha filosofía
Los filósofos y retóricos que influyeron en Marco Aurelio se tratan en el capítulo tercero: Apolonio de Calcedonia, Claudio Severo Arabiano, Claudio Máximo, Herodes Ático y Cornelio Frontón, con quien intercambiaría una serie de cartas. En el noveno, Marco Aurelio expone su propia filosofía y se relaciona con la de filósofos anteriores como Sócrates o Epicteto. En el décimo se analizan algunos de los temas básicos del estoicismo romano en la versión aureliana: la muerte, el mal, Dios, el suicidio… En los siguientes se explica la conmoción que implicó la ascensión del cristianismo y las críticas que formularon Celso, Porfirio y Galeno a esta religión y la contraofensiva cristiana de los primeros padres de la Iglesia, como San Justino Mártir y Tertuliano, y de apologetas como Policarpo, Melito y Atenágoras.
El libro cuenta también con una explicación de la evolución posterior del género autobiográfico, en su vertiente filosófica, y los autores que continuaron esta tradición, como San Agustín, Boecio, Montaigne, Pascal, Stuart Mill, Schopenhauer o Nietzsche.
El emperador-filósofo
Es un libro para recomendar a todos aquellos que les apasione la historia romana, especialmente de su última época, y que hayan disfrutado, por ejemplo, de las obras de Adrian Goldsworthy que también ha editado la misma editorial (César y La caída del imperio romano). También a los que ya hayan disfrutado con la lectura de las Meditaciones de Marco Aurelio y quieran profundizar en el pensamiento y la época de este filósofo-emperador (y reflexionar sobre las relaciones entre estas dos facetas), y no se arredren ante una obra voluminosa. Y cómo no, a los lectores de novelas históricas ambientadas en la época romana y de grandes obras (en su doble sentido: excelentes y voluminosas) de divulgación histórica. ❖ Gabriel Arnaiz
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