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El control de los medios

Sobre el pensamiento único y la ingeniería de la persuasión

trabajo filosofía hoy filósofos
The hot heads, de la pareja de artistas conocida como Blue noses.

Noam Chomsky e Ignacio Ramonet
se han unido en Como nos venden la moto, de Icaria, para denunciar los excesos de los medios de comunicación.
Chomsky ironiza: los medios de información deben estar “fuerte y rígidamente controlados” para impedir que la gente se haga cargo de sus propios asuntos. Chomsky cree que toda acción política que compite por ganar la adhesión de los ciudadanos manipula siempre y cuanto puede a los medios en favor de intereses particulares.
La primera operación moderna de propaganda llevada a cabo por un gobierno ocurrió bajo el mandato de Woodrow Wilson, elegido presidente en 1916, cuando se cruzaba el ecuador de la I Guerra Mundial. La población americana, entonces, era muy pacifista y no veía ninguna razón para involucrarse en una guerra europea; sin embargo, la administración Wilson había decidido que el país tomaría parte en el conflicto. Había que hacer algo para inducir en la sociedad la obligación de participar en la guerra. Se creó para ello una exitosa comisión de propaganda que en seis meses logró convertir una población pacífica en belicista, ir a la guerra y destruir todo cuanto oliera a alemán.

La reflexión cínica que se hacen los políticos de todas las épocas –según Chomsky– es lineal: la gente es demasiado estúpida para comprender las cosas. Si los individuos tratan de participar en los asuntos que les interesan, lo único que harán será provocar líos, por lo que resulta impropio e inmoral permitir que lo hagan.
Los políticos, y el poder en general, necesitan algo que sirva para domesticar al rebaño perplejo de ciudadanos: es la fabricación del consenso. Es la forma en la que la clase dominante trata de hacer tolerable la realidad.“Al rebaño habrá que distraerlo y hacer que dirija su atención a cualquier cosa: para ello está la propaganda que viene a ser en la democracia lo que la cachiporra era en el Estado totalitario”.

Las relaciones públicas


Chomsky nos recuerda que los EEUU
crearon la industria de las relaciones públicas: su objetivo consistía en “controlar la opinión pública”. Las relaciones públicas experimentaron, en la década de 1920, una enorme expansión en términos de subordinación total de la gente a las directrices del mundo empresarial. “La gente que se dedica a las relaciones públicas –sostiene Chomsky– no está ahí para divertirse; está haciendo un trabajo, es decir, inculcando valores correctos. Su idea de la democracia es la de un sistema en el que la clase especializada está entrenada para trabajar al servicio de los amos de la sociedad. La mayoría de los individuos tendrían que sentarse frente al televisor y masticar religiosamente el mensaje: lo único que tiene valor en la vida es poder consumir cada vez más y mejor”.

Pensamiento único y nuevos amos del mundo
Ignacio Ramonet
–doctor en Semiología e Historia de la Cultura y Catedrático de Teoría de la Comunicación, periodista que dirigiera Le Monde Diplomatique– comparte con Chomsky la tribuna de Cómo nos venden la moto.
"En las democracias actuales –dice Ramonet– cada vez más ciudadanos libres se sienten enfangados, atrapados por esa viscosa doctrina que impercep-tiblemente, envuelve todo razonamiento rebelde, lo inhibe, lo paraliza y acaba por ahogarlo. Hay una sola doctrina, la del pensamiento único, autorizada por una invisible y omnipresente policía de la opinión".
¿Estamos manipulados, condicionados, vigilados?, se pregunta retóricamente Ramonet.

Los mandamientos del pensamiento único
Según Ramonet, el pensamiento único:
Es la traducción a términos ideológicos de los intereses del capital internacional.
■En él, lo económico prima sobre lo político; hasta un marxista distraído no renegaría de ese principio.
■En el pensamiento único, el mercado corrige las disfunciones del capitalismo; los mercados financieros orientan el movimiento general de la economía; la competencia dinamiza las empresas; el libre intercambio es factor de desarrollo de las sociedades; la división internacional del trabajo modera las reivindicaciones sindicales y abarata los costes salariales.
■Y más: la moneda fuerte, la desregulación, las privatizaciones, la liberalización, cada vez, menos Estado...
■La repetición constante, en todos los medios de comunicación de ese catecismo por parte de los periodistas de reverencia –dice Ramonet–, de políticos de derecha e izquierda, le da fuerza de intimidación y hace difícil la resistencia.

¿Cómo es la ingeniería de la persuasión?

■Ramonet señala a la televisión como la principal canguro y distracción de los niños.
■Es una emisora de violencia; entre los programas más violentos están los informativos.
■Antes de los doce años, los niños habrán visto en nuestros países 100.000 anuncios que les van a inculcar las ideologías dominantes.
■Las diversiones electrónicas proponen miles de aventuras basadas en eliminar adversarios de forma incesante. Matar, destruir, fusilar, son actos constantes: un joven a los 18 años, ha eliminado, sin pensar, a unos 40.000 adversarios.
■La persuasión invisible con la ayuda del marketing, los sondeos y la publicidad forman parte de nuestro entorno familiar.
■Coacción y vigilancia: nuestros gastos cotidianos dejan marcas indelebles en las redes electrónicas, para reconstruir un itinerario o un modo de vida, que luego perseguirán con ofertas, sugerencias.
■La prensa escrita está en crisis: los ciudadanos sufren un adoctrinamiento constante, invisible y clandestino. Ya no se puede contar con el cuarto poder. Información y comunicación tienden a confundirse.
■¡Todo el poder para el mercado!, exclama Ramonet.  Se suceden compras y fusiones entre multinacionales para que en pocos años quede una decena de monstruos poderosos. ❖ FilosofíaHoy

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