Me he identificado con casi todas, destaco la del veneno de Buda y la de los amigos de Aristóteles, pero también como parte del proceso que viví, la de mi cerebro reajustándose a la realidad de Warner. Y en relación al poder del silencio aquí una que me restituyó la autoestima a la par que la paz: «Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón» de Borges.

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