GLOBUS
Ir al contenido central de la web | Ir al menú de la web

Logotipo de la revista EDGE

Revistas Relacionadas

MAYO

Cuestionar, descubrir, vivir tu mundo

Filosofia Hoy
Newsletters ¡Suscríbete!

Encuesta

Esta semana te pedimos tú opinión acerca de:

El miedo ¿es estrictamente un asunto personal o tiene repercusiones sociales?





Antonio Damasio: Todo está en el cerebro

El neurólogo más influyente de la actualidad ha demostrado que las emociones juegan un papel decisivo en los procesos cognitivos, que están implicadas en la toma de decisiones y proporcionan el andamiaje de la interacción social


Sus fechas

1944› Nace en Lisboa.
1960› Estudia Medicina en la Universidad de Lisboa y obtiene el doctorado.
1969› Se traslada a Estados Unidos como investigador en el Aphasia Research Center en Boston. Su trabajo se centró en neurología de la conducta bajo la supervisión del neurólogo de Harvard Norman Geschwind.
1976› Profesor de la cátedra M. W. Van Hallen y jefe de Neurología en la Universidad de Iowa.
2005› Profesor en la cátedra de Psicología, Neurociencia y Neurología en la Universidad de Southern California.

Pensamiento
Es el neurólogo que con mayor profusión de hallazgos está cambiando las bases sobre las que la filosofía y la sociología habían extraídos conclusiones –esotéricas– sobre la consciencia, la toma de decisiones del hombre. Nada es igual tras los hallazgos de Damasio, cuando se trata de ver al hombre como ser consciente.
Todos los aspectos de la mente y la conducta, individual y social –sabemos con Damasio–deben ser estudiados desde un punto de vista de la biología evolutiva.

Podemos ser más precisos
cuando analizamos a la especie humana: ¿es una excepción en la evolución? El lenguaje es ciertamente una distinción humana, y hay otra distintivos humanos como el ámbito de nuestra memoria autobiográfica y de nuestros yoes.

Darwin ya analizó la expresión de las emociones en animales y seres humanos. William Jones sugirió incluso que la expresión fisiológica de la emoción puede preceder al sentimiento asociado a esa emoción. Damasio confirma la tesis de William Jones: las emociones son programas-acciones mientras que los sentimientos de emociones son percepciones de estados emocionales. Las emociones siempre preceden a los sentimientos de esas mismas emociones. La única excepción atañe a las sensaciones corporales no emocionales.

Hay que distinguir entre la fase de la emoción
y la fase del sentimiento. Cuando se experimenta una emoción, por ejemplo, el miedo, hay un estímulo que tiene la capacidad de desencadenar una reacción automática. Y esta reacción empieza en el cerebro y luego pasa a reflejarse en el cuerpo, ya sea el cuerpo real o en nuestra simulación interna del cuerpo. Y entonces tenemos la posibilidad de proyectar esa reacción con varias ideas que se relacionan con las reacciones y el objeto que ha causado la reacción. Cuando percibimos todo eso es cuando tenemos un sentimiento. Así que percibiremos simultáneamente que alguien ha gritado (y eso inquieta), que nuestra frecuencia cardiaca y nuestro cuerpo cambian. Y que cuando oímos el grito, pensamos que hay peligro, que podemos quedarnos quietos y prestar mucha atención o salir corriendo. Y todo ese conjunto –el estímulo, la reacción en el cuerpo y las ideas que acompañan esa reacción– es lo que constituye el sentimiento. Sentir es percibir todo eso, y por ello vuelve a situarse en la fase mental. De modo –explica Damasio– que empieza en el exterior, nos modifica por qué así lo determina el cerebro, altera el organismo y entonces lo percibimos.

En su libro En busca de Spinoza,
Damasio analiza la naturaleza de las pasiones y su relación con la razón. "Hay dos posturas sobre cómo se puede contener la pasión. La primera podría asociarse con Kant, el cual diría que por pura voluntad se niega tal impulso; otra, la asociamos, por ejemplo, con Spinoza, más humanizador, que aconsejaría contrarrestar una emoción negativa concreta con una emoción positiva más fuerte. Así, la voluntad se convierte en un método para educar a la razón, en la búsqueda de un estímulo que pueda volver al individuo positivo en sus emociones”.

Una emoción adecuada puede reprimir
la emoción negativa. No es tanto reprimir emociones sino llegar a contrarrestar las negativas, y eso puede ser un proceso educativo: aflorar las capacidades positivas.
Damasio habrá demostrado en sus investigaciones que detrás de esos procesos están las moléculas que liberan distintas áreas de nuestro cerebro según convenga, ante el miedo, el estrés, la atracción sexual o la sensación de confianza. Ese es el papel de la oxitocina, el cortisol, la dopamina, según los casos.

Finalmente, todo ello son emociones,
aunque no siempre las mismas. Nuestro cerebro –dice Damasio– es un gran simulador: puede simular o disimular sensaciones. Tal vez suframos un gran dolor pero si estamos ante una situación de peligro, el cerebro puede engañarnos, eliminando temporalmente la sensación de dolor para poder huir.
El lenguaje, la conciencia moral y la creatividad son tres rasgos del ser humano que no se habrían desarrollado si no tuviera consciencia de sí mismo, de su propia existencia. Todo está en el cerebro. El cerebro pasó de ser una máquina que responde a estímulos a ser un potente generador de la mente, y ésta originó nuestra subjetividad.
El tamaño que ha adquirido Damasio con estas investigaciones es, en todo caso, gigantesco. ❖ FilosofíaHoy


Datos de contacto de GLOBUS Grupo Bunnier:

OTRAS PUBLICACIONES GLOBUS:

Dirección de contacto de GLOBUS COMUNICACION,

©GLOBUS COMUNICACION, S.A.

 

C/ Príncipe de Vergara Nº109.

 • 

28002 Madrid.

 • 

Tel.:91 447 12 02

 • 

Fax:91 447 10 43.

Opciones generales de GLOBUS:

Política de privacidadAviso legalMapa web